¿Está el glifosato aún autorizado en Francia? La respuesta corta es matizada: a día de hoy, el glifosato no está prohibido como sustancia, pero su uso está estrictamente regulado. Está prohibido para particulares desde 2019 y sigue reservado para ciertos usos profesionales, principalmente agrícolas.
Este herbicida no selectivo, comercializado originalmente bajo la marca Roundup por la empresa Monsanto, es el herbicida más utilizado en Francia y en el mundo. También sigue siendo uno de los productos fitosanitarios más controvertidos. Entre la regulación francesa, decisiones europeas y debates sobre su toxicidad, aquí tienes un punto claro y actualizado sobre lo que dice la ley, los argumentos a favor y en contra, y las alternativas existentes.
¿Está el glifosato todavía autorizado en Francia?
Sí, el glifosato sigue estando autorizado en Francia, pero solo en un marco restringido. La sustancia activa está aprobada a nivel europeo, y varios herbicidas a base de glifosato aún cuentan con autorización para su comercialización.
Sin embargo, no todo el mundo tiene derecho a comprarlo ni a usarlo. La normativa francesa distingue claramente a los particulares, ahora excluidos, de los profesionales, que mantienen un acceso regulado. Es esta distinción la que genera confusión: el glifosato no está ni totalmente prohibido ni disponible libremente.
¿Qué dice la ley Labbé? La prohibición para los particulares
La regla más importante a recordar afecta a los jardineros aficionados. Desde el 1 de enero de 2019, la ley Labbé prohíbe a los particulares comprar, poseer y usar productos fitosanitarios sintéticos, incluidos los herbicidas con glifosato, para el mantenimiento de jardines, huertos, caminos y terrazas.
En la práctica, esto significa que un particular ya no puede adquirir legalmente glifosato en un vivero para desherbar en su casa. Las tiendas de jardinería han retirado estos productos de sus estantes en favor de soluciones de biocontrol. El uso por parte de un particular, incluso en un ámbito privado, está sujeto a sanciones.
Esta prohibición forma parte de una lógica más amplia de reducción de productos químicos en los espacios verdes. Las administraciones locales tampoco pueden usar glifosato para mantener parques, aceras, zonas ajardinadas y espacios públicos.
¿Quién puede seguir usando glifosato?
El uso del glifosato sigue estando autorizado para los profesionales, principalmente para los agricultores. Se aplican varias condiciones:
- El usuario debe ser un profesional que disponga del certificado individual para productos fitosanitarios, el Certiphyto.
- La compra se realiza en redes de distribución autorizadas, y no en un vivero de jardinería para el público general.
- El uso debe estar justificado, es decir, reservado para situaciones donde no exista ninguna alternativa técnica, económica y operativa disponible. Este principio está regulado por la Anses, la agencia sanitaria francesa.
Los paisajistas, explotadores y otros profesionales franceses del sector pueden seguir usándolo para desherbar grandes superficies, tratar gramíneas y malezas resistentes o preparar una parcela antes de un nuevo cultivo, respetando las dosis y los usos autorizados indicados en la etiqueta.
La posición de la Unión Europea: una aprobación hasta 2033
La regulación francesa se inscribe en un marco europeo. La Comisión Europea renovó la aprobación del glifosato por diez años, hasta 2033. Esta decisión se tomó tras la evaluación de las agencias sanitarias europeas, aprobando nuevamente la sustancia al término del procedimiento.
Sin embargo, el reglamento europeo permite a cada Estado miembro aplicar normas más estrictas en su territorio. Esto es exactamente lo que hace Francia, cuyo marco regulatorio es más severo que la media europea. Otros países como España, Italia o Polonia mantienen un acceso más amplio para los profesionales.
A nivel nacional, corresponde a cada país evaluar y luego autorizar o no cada producto fitosanitario comercializado, es decir, cada formulación, y no solo la sustancia activa. Alemania fue el Estado evaluador en una evaluación europea anterior.
¿Cómo se usa el glifosato cuando está autorizado?
Cuando un profesional está autorizado a emplearlo, el glifosato se usa diluido en un pulverizador, y luego se pulveriza sobre el follaje de las malas hierbas. Su acción sistémica hace que, una vez pulverizado sobre las hojas, el producto descienda hasta las raíces y destruya la planta en profundidad, lo que lo hace eficaz contra las gramíneas y los vegetales más resistentes.
Algunos principios regulan este uso:
- El Certiphyto es obligatorio para comprar y aplicar el producto.
- El uso de equipos de protección también es obligatorio durante la preparación y la pulverización.
- La aplicación se realiza sobre hierbas en pleno crecimiento vegetativo, en tiempo seco y sin viento, generalmente en primavera u otoño, ajustando finamente el pulverizador para apuntar a las hojas de las plantas objetivo.
- Las dosis y los usos autorizados figuran en la etiqueta y deben respetarse.
Para el detalle de las dosis, el material y las precauciones, consulte nuestra guía completa sobre cómo usar un herbicida con glifosato.
Glifosato y salud: ¿qué dice la ciencia?
Este es el núcleo de la controversia y el tema sobre el que las agencias no están de acuerdo. Las preocupaciones sobre la toxicidad del glifosato se han cristalizado en torno al Roundup de Monsanto, empresa adquirida desde entonces por Bayer. Hay que distinguir dos enfoques.
En 2015, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIRC), vinculado a la Organización Mundial de la Salud, clasificó el glifosato como probablemente cancerígeno para el ser humano. Esta evaluación se basa en el peligro, es decir, la capacidad intrínseca de la sustancia para provocar un efecto, y estudió tanto el glifosato solo como las formulaciones comerciales que contienen otros componentes.
Por el contrario, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA), la Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) y la Anses en Francia consideran que los datos no permiten clasificar el glifosato como cancerígeno. La ECHA confirmó esta posición en 2022. Estas agencias razonan en términos de riesgo, es decir, peligro en relación con el nivel real de exposición.
Esta divergencia de método, peligro contra riesgo, y el hecho de que las agencias no se basen exactamente en los mismos estudios, explican la mayor parte del desacuerdo sobre la cancerogenicidad del glifosato. La exposición también varía según los públicos: la población general está expuesta principalmente a través de residuos alimentarios, mientras que los agricultores manipulan el producto directamente, lo que justifica el uso de equipos de protección.
Glifosato y medio ambiente: impactos en la fauna y la flora
Más allá de la salud humana, el glifosato también es criticado por sus efectos en el medio ambiente. Al ser un herbicida no selectivo, destruye casi la totalidad de los vegetales que alcanza, lo que empobrece la flora espontánea y, de forma indirecta, los hábitats de los que dependen insectos y otros animales.
Las principales preocupaciones ambientales se centran en la reducción de la biodiversidad vegetal, la posible contaminación de suelos y aguas, y los efectos sobre la fauna relacionados con la desaparición de ciertas plantas. Estos argumentos alimentan la demanda de una reducción en el uso de herbicidas, e incluso una prohibición total reclamada por varias asociaciones.
Por el contrario, los defensores del producto recuerdan que su uso regulado, en sustitución del laboreo, puede limitar la erosión del suelo y las emisiones relacionadas con el trabajo mecánico. Este es uno de los argumentos del debate agrícola.
¿Por qué mantener o prohibir el glifosato? Los argumentos en presencia
El debate se juega entre posiciones difíciles de conciliar.
Los partidarios del mantenimiento argumentan varias razones: el glifosato es muy eficaz, económico, y no siempre existe una alternativa tan sencilla para ciertos usos agrícolas. Su eliminación abrupta encarecería algunas producciones y complicaría el deshierbe de grandes superficies.
Los partidarios de la prohibición destacan el principio de precaución ante la clasificación del CIRC, los impactos sobre el medio ambiente y la biodiversidad, así como la contaminación de suelos y acuíferos. La presión ciudadana y asociativa sigue siendo fuerte en este punto.
Entre ambos extremos, la posición actual francesa consiste en reducir progresivamente los usos, prohibir la sustancia donde existen alternativas, y conservarla solo para los casos en que sigue siendo indispensable.
Las alternativas al glifosato
Ya sea agricultor, jardinero, permacultor o simple aficionado al jardín, existen soluciones alternativas al deshierbe químico, con resultados variables sobre las plantas indeseadas tanto en el huerto como en los caminos.
Para los particulares, que ya no tienen acceso al glifosato, las soluciones autorizadas son:
- los productos de biocontrol a base de ácido pelargónico, que actúan rápidamente sobre el follaje de las hierbas jóvenes,
- el vinagre blanco a base de ácido acético, que quema las hojas en la superficie pero no alcanza las raíces,
- el agua hirviendo y el deshierbe térmico,
- el deshierbe mecánico con azadón, por arranque o con desbrozadora,
- el acolchado, que limita la germinación de las malas hierbas como prevención.
Para los agricultores y permacultores, los palancas son más estructurales: rotación de cultivos, coberturas vegetales, falsos sembrados, laboreo mecánico, y soluciones emergentes como el deshierbe eléctrico o robótico. Estos métodos suelen requerir más tiempo o inversión, lo que explica que el glifosato siga usándose donde no se considera disponible una alternativa equivalente.
¿Qué perspectivas de futuro tiene el glifosato?
A corto plazo, la situación parece estabilizada. La aprobación europea hasta 2033 ha fijado el marco, y no se espera ninguna nueva prohibición nacional importante en Francia a corto plazo. Los particulares seguirán excluidos, y los profesionales mantendrán un acceso condicionado.
A largo plazo, la tendencia es hacia la reducción. La presión regulatoria impulsa a la industria a desarrollar nuevas moléculas y soluciones de deshierbe no químicas. Otros herbicidas como el dicamba a veces se mencionan como productos de sustitución, pero también plantean cuestiones sanitarias y ambientales. El futuro del glifosato dependerá en gran medida de la capacidad de estas alternativas, químicas o basadas en la cobertura vegetal, para volverse tan fiables y económicas en los usos donde hoy resulta difícil reemplazarlo.
Preguntas frecuentes sobre la regulación del glyphosate
¿El glyphosate sigue estando autorizado en los productos vendidos en Francia? Sí, algunos desherbantes a base de glyphosate aún cuentan con autorización para su comercialización, pero su venta está reservada a profesionales a través de redes autorizadas. La venta a particulares en jardinerías está prohibida desde 2019.
¿Cuál es el estatus del glyphosate para los particulares?
Los particulares no pueden comprar, poseer ni usar glyphosate desde la entrada en vigor de la ley Labbé el 1 de enero de 2019. Deben recurrir a alternativas de biocontrol o métodos naturales.
¿Es el glyphosate cancerígeno?
El CIRC lo clasifica como probablemente cancerígeno, pero la EFSA, la ECHA y la Anses no lo clasifican como cancerígeno. Esta discrepancia proviene de diferentes métodos de evaluación, uno basado en el peligro y otro en el riesgo relacionado con la exposición.
¿Cuál es la normativa para los agricultores franceses?
Los agricultores pueden usar glyphosate siempre que posean el Certiphyto, respeten los usos autorizados y solo lo utilicen cuando no exista ninguna alternativa viable.
¿Existen alternativas eficaces para los agricultores?
Sí: rotación de cultivos, cubiertas vegetales, laboreo mecánico, biocontrol y desherbado térmico o eléctrico. Su eficacia varía según los cultivos y el costo sigue siendo un obstáculo.
¿Será prohibido el glyphosate en Francia?
No se prevé una prohibición total a corto plazo, la aprobación europea está vigente hasta 2033. Sin embargo, la tendencia sigue siendo a la reducción progresiva de los usos.
Conclusión
Por lo tanto, el glyphosate no está prohibido en Francia, pero su uso está reservado a profesionales autorizados, excluyendo a los particulares desde 2019. El tema sigue siendo controvertido, dividido entre cuestiones sanitarias, ambientales y agrícolas sobre las cuales las agencias científicas no se ponen completamente de acuerdo. Para el público general, lo esencial es conocer este marco legal antes de cualquier compra o uso, y recurrir a alternativas cuando el glyphosate no esté accesible.
Los profesionales autorizados para emplearlo pueden encontrar una selección de desherbante glyphosate total, para usar respetando estrictamente la normativa y los usos indicados en la etiqueta.