El glifosato sigue siendo uno de los herbicidas más efectivos para eliminar las malas hierbas más resistentes, siempre que se use correctamente. Una dosis incorrecta, una aplicación en el momento inadecuado o la falta de precauciones reducen la eficacia del tratamiento y aumentan los riesgos para ti, tus plantas y el medio ambiente.
Esta guía está dirigida a jardineros y profesionales que buscan deshierbar eficazmente. Explica cómo funciona este herbicida químico, cómo preparar tu solución, qué dosis adoptar según la superficie, cuándo pulverizar, qué precauciones respetar, qué dice la normativa y qué alternativas existen para el deshierbe.
Comprender la acción de un herbicida con glifosato
Antes de hablar de dosis y aplicación, es necesario entender cómo actúa este tipo de producto. El glifosato es un herbicida sistémico y no selectivo. Sistémico significa que es absorbido por el follaje y luego circula por toda la planta hasta las raíces, lo que destruye la maleza en profundidad y limita fuertemente los rebrotamientos. No selectivo significa que actúa sobre casi todas las plantas que toca, sin distinguir entre maleza y planta ornamental.
A diferencia de un fertilizante, que nutre la vegetación, el glifosato está diseñado para destruirla. Esta doble característica explica por qué los herbicidas con glifosato son tan efectivos en zonas con césped y maleza invasora, ya sean gramíneas, plantas perennes o zarzas, pero también por qué requieren una aplicación precisa. Todo lo que el producto toque corre el riesgo de ser destruido, incluidas tus cosechas y tu césped. Esto es lo que diferencia un herbicida total de los herbicidas selectivos reservados para el césped o de un simple desbroce mecánico.
Preparar correctamente la solución herbicida con glifosato
La preparación condiciona directamente el resultado del deshierbe. La mayoría de los productos, como el Roundup Dynamic u otras referencias de la gama Roundup, se presentan en forma concentrada para diluir en agua antes de la pulverización.
Algunas reglas simples para una preparación fiable:
- Llena primero tu pulverizador con una parte del agua de riego, luego añade el concentrado y finalmente completa con el resto del agua. Esto favorece una mezcla homogénea.
- Utiliza agua limpia y a temperatura ambiente.
- Prepara solo la cantidad necesaria para tu superficie, ya que una solución diluida se conserva mal.
- Agite la mezcla antes y durante la aplicación para mantener una concentración constante en el pulverizador.
La dosis exacta de concentrado a diluir depende del producto y de su concentración en glifosato. Consulte siempre la etiqueta del envase, que indica la dosis precisa según el tipo de malas hierbas a eliminar.
Qué dosis según la superficie a tratar
No existe una dosis única. La cantidad de herbicida depende de tres factores: la concentración del herbicida utilizado, el tipo de malas hierbas y la superficie a cubrir.
En general:
- Las hierbas anuales, jóvenes y poco desarrolladas, requieren una dosis más baja.
- Las plantas perennes y las gramíneas resistentes como la cizaña, la correhuela o las zarzas requieren una dosis más alta para alcanzar las raíces y lograr un secado completo.
- Cuanto mayor sea la superficie con hierbas, más útil es calcular el volumen de caldo por unidad de superficie en lugar de hacerlo a ojo.
Para grandes superficies como caminos largos, patios, parcelas agrícolas o zonas en barbecho, prefiera un formato de 5L a 20L para preparar un volumen suficiente de una sola vez y limitar el número de aplicaciones.
Las dosis precisas, expresadas en mililitros de concentrado por litro de agua o por metro cuadrado, figuran en la etiqueta de cada producto. Respételas escrupulosamente. Sobredosificar no mejora el resultado del tratamiento y representa un desperdicio así como un riesgo innecesario para el medio ambiente.
Cuándo pulverizar para una eficacia máxima
El momento de la aplicación influye mucho en el resultado, ya que el glifosato debe ser absorbido por una planta en plena actividad de crecimiento.
Para maximizar la eficacia del herbicida:
- Trate en tiempo seco, sin lluvia prevista en las horas siguientes, ya que la lluvia lavaría el producto antes de su absorción.
- Elija un día sin viento para evitar la deriva del herbicida hacia las plantas vecinas.
- Aplique sobre malas hierbas en crecimiento activo, idealmente en primavera o a principios de otoño, cuando la savia circula bien. Una aplicación antes de la floración de las adventicias suele dar mejores resultados.
- Evite las altas temperaturas y los períodos de sequía, que ralentizan la absorción.
- No corte ni siegue las hierbas justo antes o justo después del tratamiento, ya que la planta necesita su follaje para absorber el producto.
Los primeros efectos suelen aparecer después de unos días: las plantas pulverizadas se vuelven amarillas y luego se secan. La destrucción completa tarda de una a tres semanas según la vegetación y el clima.
Cómo aplicar el glifosato sin dañar el césped ni las plantas vecinas
Es la pregunta más frecuente, y la respuesta es clara. Como el glifosato es no selectivo, no distingue entre una mala hierba y su césped. Por lo tanto, no puede usarse para desherbar un césped sin destruirlo. La protección de las plantas que se desean conservar depende completamente de la precisión en la aplicación.
Algunas técnicas de jardinería para apuntar solo a las indeseables:
- Pulverice lo más cerca posible del suelo y de la planta objetivo, con un chorro fino y dirigido en lugar de una bruma amplia.
- Use un protector, cartón o tabla para proteger las plantas cercanas durante la pulverización.
- Para las malas hierbas aisladas en medio de un macizo o césped, aplique el producto con pincel o con un aplicador de mecha directamente sobre el follaje.
- Intervenga en tiempo calmado para evitar cualquier proyección sobre las zonas a preservar.
Para caminos, patios, superficies asfaltadas, grava y zonas no cultivadas, donde no hay plantas que preservar, la aplicación con pulverizador sigue siendo el método más rápido.
Evitar la deriva del herbicida durante la aplicación
La deriva corresponde a las gotas finas arrastradas por el viento hacia zonas no objetivo. Es la principal causa de daños colaterales en cultivos, setos y macizos vecinos.
Para limitarlo:
- Nunca aplique con viento superior a una brisa ligera.
- Ajuste su pulverizador para gotas grandes en lugar de una niebla fina, que se desvía fácilmente.
- Mantenga la boquilla cerca del objetivo, a baja altura.
- Reduzca la presión para evitar una pulverización demasiado fina.
Estos gestos simples protegen su entorno inmediato mientras concentran el herbicida donde es útil.
Qué precauciones tomar antes y durante el uso
Un herbicida con glifosato sigue siendo un producto fitosanitario que requiere precauciones, ya sea en un jardín familiar, cerca de un huerto o en una gran parcela.
Antes y durante el tratamiento:
- Lea atentamente la etiqueta y las instrucciones antes de cualquier uso.
- Mantenga a los niños y animales alejados durante la aplicación y hasta el secado completo.
- En un huerto, nunca aplique sobre las zonas de cultivo ni cerca inmediato de las hortalizas, y respete las distancias y los plazos indicados.
- No coma, no beba ni fume durante la aplicación.
- Cierre bien el bidón y guárdelo en un lugar seco, fuera del alcance, lejos de alimentos.
- Enjuague el pulverizador después de usarlo y nunca vacíe los restos en las alcantarillas o cursos de agua. El enjuague del equipo también evita que se obstruyan las boquillas.
El equipo de protección individual indispensable
La manipulación del concentrado y la pulverización exponen la piel, los ojos y las vías respiratorias. Es indispensable un equipo de protección adecuado, especialmente en el momento de la dilución, la fase más concentrada.
Prevea como mínimo:
- guantes resistentes a productos químicos,
- gafas de protección,
- ropa que cubra con mangas largas y pantalón, así como botas,
- una mascarilla si trata grandes superficies o en caso de riesgo de inhalación.
Después del tratamiento, retire y lave su ropa por separado, luego lávese bien las manos y la cara.
La regulación del glifosato en Francia
Antes de cualquier compra o uso, es esencial conocer el marco legal, ya que ha evolucionado mucho. El glifosato no está prohibido como sustancia en Francia, pero su uso está estrictamente regulado.
Desde el 1 de enero de 2019, la ley Labbé prohíbe a particulares comprar, poseer y usar productos fitosanitarios de síntesis a base de glifosato para el mantenimiento de jardines, huertos, caminos y terrazas. Las colectividades tampoco pueden usar estos herbicidas en espacios públicos como parques y aceras.
El uso del glifosato sigue reservado a los profesionales, principalmente agricultores y usuarios titulares del Certiphyto, y solo cuando no existe ninguna alternativa técnica y económica viable para el uso en cuestión. A nivel europeo, la aprobación de la sustancia se renovó a finales de 2023 hasta 2033, pero cada Estado miembro puede aplicar reglas más estrictas en su territorio.
Concretamente, antes de usar un herbicida con glifosato, verifique su estatus y su derecho a emplearlo, respete las condiciones de comercialización del producto y siga escrupulosamente los usos autorizados indicados en la etiqueta.
Las alternativas al deshierbe químico
Para los usos donde el glifosato no está autorizado o si desea reducir el uso de productos químicos, existen varios métodos de deshierbe natural.
- El ácido pelargónico, clasificado en biocontrol, actúa rápidamente sobre el follaje de las malas hierbas jóvenes.
- El vinagre blanco, a base de ácido acético, provoca un secado de la parte aérea de las hierbas.
- El agua hirviendo y la deshierba térmica destruyen las células vegetales por el calor.
- La deshierba mecánica, con azadón o desbrozadora, permite limpiar una zona con hierba y aflojar el suelo en la superficie. Después de arrancar, basta con barrer los restos de corte en los caminos.
- El acolchado y el abono verde limitan de antemano la germinación de las malas hierbas y reducen las necesidades de riego.
Estas soluciones naturales tienen, sin embargo, una limitación importante. La mayoría actúan por contacto, en la superficie, y provocan un secado de la parte vegetal sin siempre alcanzar las raíces. El vinagre a base de ácido acético, por ejemplo, quema el follaje pero a menudo salva la raíz. En las plantas perennes y las gramíneas resistentes, los rebrotamientos son por tanto más frecuentes que con la acción sistémica de un herbicida total, lo que obliga a pasadas más regulares por parte del jardinero. Por eso el glifosato sigue siendo la referencia para los profesionales que se enfrentan a grandes superficies con hierba o a malas hierbas resistentes.
Preguntas frecuentes sobre el uso del glifosato
¿El glifosato es eficaz contra gramíneas y plantas perennes?
Sí. Gracias a su acción sistémica, el herbicida es absorbido por el follaje y desciende hasta las raíces, lo que destruye tanto gramíneas como plantas perennes resistentes. Esta propiedad lo diferencia de un desherbado de contacto, que solo provoca un secado superficial.
¿El glifosato daña el césped y la hierba?
Sí, porque es no selectivo. Pulverizado sobre césped, destruye el pasto igual que las malas hierbas. Para preservar el césped, hay que tratar las adventicias una a una, por ejemplo con pincel, sin tocar las plantas que se quieren conservar.
¿Es necesario enjuagar el pulverizador después del tratamiento?
El enjuague del pulverizador es indispensable. Evita que residuos de herbicida obstruyan las boquillas y limita cualquier riesgo de proyección en un uso posterior, incluso para un simple riego. Nunca vierta el agua de enjuague en una alcantarilla.
¿Se puede usar un desherbante con glifosato en un huerto?
La normativa francesa prohíbe el uso de glifosato a particulares desde 2019. Para los usos profesionales autorizados, el producto nunca debe aplicarse en zonas de cultivo de huertos ni cerca de verduras, para evitar cualquier contaminación.
¿Cuánto tiempo antes se ven los primeros efectos?
Las plantas pulverizadas comienzan a amarillear después de unos días, antes de secarse completamente en una a tres semanas. Una aplicación antes de la floración de las adventicias y sobre plantas en pleno crecimiento acelera el resultado.
¿Qué alternativas naturales existen al desherbado químico?
Existen varios métodos posibles: vinagre a base de ácido acético, desherbado térmico, arrancado con azadón o desbrozadora para limpiar y aflojar el suelo, o incluso acolchado como prevención. Estas soluciones son menos duraderas que el glifosato en las raíces profundas.
En conclusión, usar correctamente un desherbante con glifosato se basa en varios pilares: una dosificación adecuada a la superficie y tipo de malas hierbas, una aplicación en el momento oportuno y con la técnica correcta, el respeto de las precauciones de seguridad y el conocimiento de la normativa. Siguiendo estos principios, obtendrá un desherbado limpio, duradero y controlado, protegiendo sus cultivos y el medio ambiente.
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